Aquí estoy un día después de la carrera, con el cuerpo lleno de morados pero con una sonrisa de oreja a oreja, más feliz imposible, más motivada que nunca y más capaz que antes; me dí cuenta que si me lo propongo puedo conseguir lo que quiera, llegué a varios obstáculos donde pensaba que no iba a poder pasar pero conforme lo estaba pasando me daba cuenta que si que podía, que lo estaba consiguiendo y me daba más fuerzas para pasar los siguientes, y así fui pasando uno por uno hasta llegar al último (un obstáculo pendiente del 2018, goliat), y que este año pasé a la primera siempre con ayuda de los chicos jeje pero allí estaba arriba de goliat y acabando la carrera, una felicidad y un orgullo me recorrida todo el cuerpo y no pude acabar mejor la carrera que con esa satisfacción conmigo misma y el deseo de correrla de nuevo al año que viene.

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